Un año más fuimos al campo a asar las castañas. El lugar elegido fue Valdelazarza en el término de Casas de Millán.
Al no contar con la autorización necesaria para hacer fuego tuvimos que llevarnos la bombona de butano y un hornillo. Como siempre contamos con la ayuda de Francisco y su caldero.
Todos esperando a que se terminen de asar de una vez las castañas ¡Qué hambre!
Mientras tanto, un grupo de intrépidas aventureras dirigidas por nuestra queridísima madre abadesa, exploraron los alrededores.
¡Hasta el proximo año!









































